¿Qué le pasa a los extremos en el Atlético de Madrid?

El francés es uno de los grandes fracasos del Atlético de Madrid en la era Simeone

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Pese a ser un jugador diferente a los que se vayan a mencionar más adelante, Thomas Lemar es un nuevo ejemplo de los problemas que tiene Diego Pablo Simeone para hacer que cuajen los extremos dentro de sus sistema de juego y es que, más allá de que en el dibujo no consiguen un acomodo natural, los inconvenientes trascienden los esquema y van de la mano con un estilo de juego que, pese a no reducir el impacto del talento puro, si le exige a todos los jugadores un desgaste mayor por detrás de la línea de la pelota y siempre teniendo un punto de partida más retrasado de lo habitual.

Desde la llegada de Simeone al Atlético de Madrid, el conjunto colchonero pregona un estilo de juego contra cultural a lo que se presencia en España. Con menos posesión de la pelota, menos variantes en el inicio de juego en corto, utilización del juego directo constantemente y el abuso del centro lateral para activar a los delanteros dentro del área. Pese a estar intentando una nueva fórmula, que viene de la mano con la renovación de la plantilla, el equipo sigue teniendo dichas variantes como los caminos principales para dominar el encuentro, sin olvidarnos del bloque bajo en 4-4-2 para resguardar el portero. En este sentido, dicha disposición y propuesta, fuerzan a los extremos naturales a tener que posicionarse muy lejos del arco rival, zona donde regularmente generan más peligro a partir de su desequilibrio y velocidad.

Por otro lado, sus intervenciones con la pelota siempre son mucho menos que las normales debido a que los extremos no tienen la libertad natural para romper la química del equipo en ataque. Cuando reciben en banda, chocan constantemente con los laterales que buscan progresar para terminar la jugada con un centro lateral. Y, como si fuera poco, cuando el Atlético consigue recuperar la pelota tienen mucho más terreno que recorrer si quieren llegar al área contraría y marcar la diferencia. El espacio es mucho menor para maniobrar y ser determinante, dos registros que deben dominar los extremos en cada equipo pese a que tengan roles diferentes.

Nombres como Yanick Ferreira Carrasco, Nicolás Gaitán, Vitolo y ahora Lemar, son de los que menos resultados han aportado en ataque al Atlético de Madrid, lo que viene de la mano con los problemas tácticos mencionados previamente. Por otro lado, nombres como Arda Turan y Antoine Griezmann, quien sí tuvieron grandes momentos en la entidad colchonera, se acoplaron al sistema debido a sus cualidades de aparecer en el carril central y poder tener la libertad para tener la pelota. El turco, pese a jugar en un banda, siempre interiorizaba para generar ventajas.

Así que, más allá del bajo rendimiento del francés en estos años, Diego Pablo Simeone es uno de los culpables de que Lemar no consiguiera demostrar su verdadero nivel en el Wanda Metropolitano debido a que nunca le confeccionó el contexto ideal para que él fuera ese atacante del AS Mónaco que marcó la diferencia junto a nombres como Kylian Mbappé y Radamel Falcao García.

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