La Liga
El Real Madrid vive una situación incómoda con uno de sus futbolistas mejor pagados. El defensa austriaco, que llegó gratis desde el Bayern de Múnich, cobra 25 millones brutos al año, unos 12,5 millones netos, una cifra que en el club consideran desproporcionada para un jugador que hoy es suplente habitual.
Un salario que no encaja con el presente del Real Madrid
El contrato firmado respondía a una estrategia clara: aprovechar la oportunidad de fichar a un jugador top sin pagar traspaso. La alta prima de llegada quedó distribuida en el salario, lo que explica su sueldo actual. En su primera temporada el movimiento pareció un éxito, pero después la dura lesión de rodilla cambió todo el panorama.
Desde entonces, su rol en el campo ha ido en descenso. De titular indiscutible pasó a ser un recurso ocasional, y en la actualidad apenas cuenta para los planes de Xabi Alonso. El técnico solo lo contempla en casos de emergencia, consciente de que el nivel competitivo ya no es el mismo.
El club incluso intentó rescindir el contrato el pasado verano. La idea era pagarle la mitad de lo que le correspondía y dejarlo salir como agente libre, pero el jugador rechazó esa vía. Prefirió quedarse, cobrar lo pactado y esperar una oportunidad que, a día de hoy, parece inexistente.
Xabi Alonso y el uso limitado del austriaco
El actual entrenador lo conoce de su etapa en el Bayern y en un primer momento se pensó que podría darle más protagonismo. Sin embargo, la realidad es distinta: Alonso apuesta por centrales jóvenes y dinámicos, dejando al veterano defensa en un segundo plano.
En la directiva entienden que la decisión fue correcta en su momento. Nadie podía prever la lesión ni la caída de rendimiento posterior. “El fichaje fue positivo al inicio, lo que no se podía calcular eran las consecuencias físicas”, comentan fuentes cercanas al club. Eso sí, la conclusión es clara: no seguirá más allá de esta temporada. Según publicó DefensaCentral, la presencia del central en el once inicial es prácticamente residual.

Florentino Pérez y la factura invisible
Para Florentino Pérez, el caso es un recordatorio de lo difícil que resulta equilibrar prestigio y sostenibilidad. El presidente defendió su incorporación como agente libre, pero hoy asume que el contrato está desfasado.
El austriaco, eso sí, seguirá entrenando con el grupo y aportando experiencia. Su liderazgo y su palmarés internacional se valoran en el vestuario, pero la parte económica ya no puede sostenerse. El Real Madrid no contempla en ningún caso ampliar su vínculo, que expira en 2026.
La situación se resume en una paradoja: un futbolista con sueldo de estrella, pero con participación mínima en el campo. El Real Madrid tendrá que gestionar este último año con paciencia, pero tiene clara la hoja de ruta: cuando el contrato termine, no habrá marcha atrás.
El club blanco ya piensa en reforzar posiciones clave y dar paso a nuevos líderes. La salida del central austriaco será inevitable, y marcará el final de una etapa que comenzó con ilusión y que concluye con resignación. El Real Madrid no puede permitirse prolongar más este peso en su estructura deportiva.
