UEFA Champions League
La sorprendente, impactante e inimaginable dimisión de Suso García Pitarch como director deportivo del Valencia CF sigue trayendo cola. El encargado de la parcela deportiva valencianista presentó su renuncia irrevocable en pleno mercado de fichajes de invierno, y en mitad de varias negociaciones. Sin embargo, dejando la decisión al margen, uno no puede obviar que ésta llegó cuando se cumplía un año de su llegada. Un año negro, catastrófico y muy desdichado.
Entrenador y plantilla al margen, el director deportivo recibe el nombre que recibe porque, precisamente, su cargo consiste en dirigir, -desde fuera-, la parcela deportiva. Algo en lo que, precisamente, el Valencia no ha sido un ejemplo en los últimos 365 días. La campaña anterior, el conjunto ‘ché’ terminó doceavo, a sólo 6 puntos del descenso. Aunque en la actual va todavía peor: marcha decimoséptimo empatado con el Sporting, que a día de hoy sería el último en bajar.
Y si algo merece un capítulo aparte es el tema de las entradas y las salidas. Tal y como citan muchos medios valencianos, Suso será recordado por no lograr dar salida a hombres descartados, por no lograr retener a futbolistas clave, -André Gomes, Paco Alcácer, Mustafi…-, y por fichar a jugadores que no han terminado de despuntar. Hombres como Montoya, Munir o Medrán, entre otros tantos.
¿Y qué decir de los técnicos? García Pitarch puede explicar que, con él como responsable de la secretaría técnica, el Valencia ha tenido, como primeros entrenadores, a Gary Neville, a Pako Ayestarán, a Cesare Prandelli y a Voro. Cuatro en un año. Nada mal, la verdad.
