La Liga
La extraordinaria temporada que ha realizado Rafinha Alcántara durante su cesión en el Celta de Vigo, especialmente durante el tramo final del curso con la reanudación del campeonato nacional tras la pandemia del coronavirus, ha llevado al futbolista brasileño, propiedad del Barcelona, a tener una buena serie de ofertas para jugar en un club de mayor categoría a partir de la próxima temporada.
Esto provoca que el conjunto azulgrana se frote las manos con la posibilidad de hacer caja con el traspaso del centrocampista sudamericano de 27 años, frustrando por tanto los planes del conjunto gallego que dirige el técnico español Óscar García Junyent, que había pedido un esfuerzo al equipo de Balaídos para intentar contar otro año más con un Rafinha que parece que finalmente regresará al Barcelona para posteriormente formar parte de un traspaso definitivo con el que abandonar el Camp Nou, salvo que exista una sorpresa inesperada y Quique Setién, o el técnico que se haga cargo del cuadro catalán la próxima temporada, decida contar con el futbolista brasileño.
Con todos estos factores, el Celta solo puede aferrarse a la buena relación que mantienen con el Barcelona para tratar de negociar una nueva cesión, quizá con opción de compra obligatoria de cara al próximo verano, en el que la situación financiera de todos los clubes tras la pandemia del coronavirus pueda ser algo mejor, ya que de lo contrario, ya habría visto por última vez a Rafinha con la camiseta celeste.
