Premier League
El mercado de fichajes que está abordando el Chelsea hasta el momento está siendo una auténtica barbaridad. Conseguir cerrar las contrataciones de dos de los mejores atacantes del continente como Hakim ZIyech o Timo Werner es un hecho bastante plausible. Si a ello añadimos una negociación avanzada por Kai Havertz, una de las grandes promesas mundiales en la zona de ataque, pocos peros hay que colocar a la planificación blue que contará con uno de los mejores ataques del universo.
Sin embargo, sí que debemos resaltar un error en este modo de entender el mercado. Firmar delanteros de tanto nivel está bien, en ningún supuesto puede ser un acto criticable, pero el fútbol es un deporte en el que hay que controlar las dos áreas. Si formas el mejor equipo del mundo en ataque y tus carencias defensivas son palpables… Probablemente acabes perdiendo encuentros por 4 goles a 3, por 5 goles a 4, y no acabes cosechando el objetivo.
En la jornada de ayer, los pupilos de Frank Lampard volvieron a entender tras los cinco goles anotados por el Liverpool que los refuerzos en la zona defensiva son más que necesarios si realmente se quiere aspirar a objetivos mayoritarios como pelear una Champions League o un título de la Premier.
Ni el centro de la zaga es fiable, ni los laterales aportan la estabilidad requerida, ni mucho menos el nivel de la portería es el adecuado para un equipo que trabaja por crecer. Las salidas del Chelsea de Kepa Arrizabalaga, Willy Caballero, Emerson y Marcos Alonso parecen las más claras, aunque de todos modos también se trata de una cuestión de trabajo colectivo y de entrenamiento que vaya más allá de los nombres propios que conformen la defensa.
