La Liga
La renovación “de por vida” de Andrés Iniesta corre el riesgo de morir cinco meses después. “La decisión la sabréis después de que se la comunique al club. Antes del 30 de abril, tengo que tomarla”, afirmó el capitán del FC Barcelona tras superar al Chelsea en la Liga de Campeones.
Así admitía Iniesta las dudas que mantiene sobre su futuro y evidenciaba el eufemismo que supone el concepto de renovación vitalicia. El Barça incluyó en el nuevo contrato una cláusula que permite al jugador dejar el club de forma gratuita en las últimas semanas de cada temporada.
Esta ‘cláusula de escape’ es similar a la que el FC Barcelona pactó en su día con Dani Alves. El lateral brasileño abandonó gratuita y unilateralmente el club azulgrana en el verano de 2016 para fichar por la Juventus. En menor medida, la cláusula que permitió a Marc Bartra dejar el Barça por ocho millones fue otro ejemplo de excesiva tolerancia contractual del club.
Sin duda, la trayectoria de Iniesta merece un reconocimiento del FC Barcelona, pero el centrocampista mantiene un gran valor deportivo cuya pérdida debería generar ingresos en la entidad azulgrana.
