Premier League
El Liverpool se quedó con la miel en los labios tras caer en la final de la Champions League ante el Real Madrid por 3-1, en un encuentro que el cuadro inglés dirigido por Jurgen Klopp parecía tener controlado hasta que Mohamed Salah, la estrella del equipo, sufrió una lesión que le obligó a abandonar el terreno de juego a la media hora de partido.
Esa pérdida resultó clave en el partido, ya que el Liverpool, durante toda la temporada, no ha tenido un solo recambio ofensivo ni para el propio Salah, ni para Mané ni para Firmino, lo que ha resultado ser un contratiempo demasiado grave que el club de Anfield debe resolver este verano si quiere seguir siendo competitivo.
Mantener al tridente ofensivo (uno de los mejores del mundo esta temporada) es fundamental para continuar con la dinámica ganadora, pero para dar ese salto de calidad de necesario tanto en la Premier como en la Champions, se necesitan recambios de garantías en el banquillo, algo que el Liverpool a día de hoy no tiene.
