La Liga
De cuando era pequeño recuerdo la mofa con la que se hablaba siempre de la Eredivisie. Partidos con muchos goles, nivel bajo, constantes ‘cantadas’ de los porteros, incomprensibles errores de delanteros y aquella frase tan típica de “en Holanda podrías jugar hasta tú”. Y sinceramente, no sé si ha cambiado, pero si algo sé o intuyo es que es el destino perfecto para muchos jóvenes que todavía necesitan explotar.
Cada temporada son varios los casos de precoces jugadores que, por la entendible imposibilidad de tener minutos en los primeros equipos de grandes clubes, se marchan un tiempo a jugar a Holanda. Sin presión mediática, sin la dureza social que tanto caracteriza a aquello que rodea a algunas de las entidades más poderosas del continente, muchos cracks del futuro buscan y encuentran en la Eredivisie aquello que necesitan como el comer: continuidad y confianza.
El último caso, el de un Martin Odegaard que ha dejado el Real Madrid para marcharse al SC Heerenveen. Aunque no ha sido el único. Otros precoces cracks como Manu García (Manchester City-NAC Breda), Pedro Chirivella (Liverpool-Go Ahead Eagles), Oleksandr Zinchenko (City-PSV), Marko Van Ginkel (Chelsea-PSV), Bertrand Traoré (Chelsea-Ajax), Hachim Mastour (AC Milan-PEC Zwolle), Bersant Celina (City-Twente), Yaw Yeboah (City-Twente), Danilo Pantic (Chelsea-Excelsior) o Daniel Crowley (Arsenal-Go Ahead Eagles), entre otros tantos, también buscan en Holanda lo mismo que Odegaard: una oportunidad para crecer.
