Premier League
Es obvio que la primera opción del Manchester United no era Odion Ighalo. El nigeriano no era el deseo del equipo inglés, pero su fichaje responde a una simple y mera necesidad. Desde el pasado verano, cuando se produjo la venta de Romelu Lukaku al Inter de Milán, los ‘red devils’ quedaron sin referencia ofensiva. La marcha del belga no fue suplida y durante meses, el equipo que dirige Ole Gunnar Solskjaer ha echado en falta un ’9’ durante toda la primera mitad de la temporada.
De hecho, muchos de los problemas de juego del equipo se pueden entender desde esta óptica. El técnico noruego del Manchester United apostó por la presencia en la lanza del ataque de dos jugadores más móviles como Marcus Rashford y Anthony Martial, pero el resultado no ha sido el esperado. Obviamente, el medio del campo también ha sido un constante quebradero de cabeza para el técnico que se ha notado en los resultados obtenidos por el equipo.
Es por eso que hay que entender la contratación de Ighalo dentro de estas claves. El Manchester United intentó otras contrataciones previamente: Erling Haaland, Piatek, etc. Sin embargo, la diatriba de los dirigentes deportivos del Manchester United era fichar a un jugador de un nivel menor pero que ocupe ese hueco de referencia ofensiva o no fichar a nadie. Un 31 de enero a las 21.00 horas de la noche. Si no es así, no podemos entender este movimiento.
