El incorregible Quique Setién

OPINIÓN - Mantiene el discurso victimista tras la cuarentena

Quique Setién, de charco en charco. Quique Setién, de charco en charco.

La cuarentena no ha cambiado a Quique Setién. Todavía no ha vuelto la competición y ya se ha quejado de todo lo que se podía quejar. Mucha excusa preventiva pero poco jugar bien sobre el campo. La etiqueta de entrenador artificial puede perseguirle si no consigue cambiar las sensaciones en las once jornadas que restan y mantener un liderato que parece más casual que producto del juego.

Quique Setién es de esos entrenadores encantados de haberse conocido. No ha conseguido grandes títulos, pero se ha labrado una reputación y un aura de entrenador distinto que es momento de demostrar. Sus primero meses en el Barça han mostrado poca evolución futbolística y nula capacidad para manejar un vestuario desafiante.

Su duelo dialéctico con Messi sobre si el Barça podía ganar la Champions, las excentricidades de Sarabia y las excusas constantes en sala de prensa no han ayudado a contrarrestar el discurso de sus críticos, que también son legión y le esperan desde hace tiempo.

Quique Setién tiene todas las de perder. No ha empezado la competición y ya ha criticado los cinco cambios, la fecha de inicio del campeonato o las charlas técnicas. La queja va en su ADN, y en un club como el Barça a veces es mejor callar que hablar demasiado. Pero a estas alturas, no hay pandemia capaz de cambiar a Quique Setién, un entrenador incorregible que ganará o morirá con su filosofía.

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