La Liga
El partido de San Mamés nos dejó una imagen poco habitual, como es la de ver a Sergio Busquets sentado en el banquillo. No sólo eso, sino que el canterano blaugrana no disputó ni un sólo minuto pese a las dificultades que atravesó el Barça durante el partido.
Es cierto que su rendimiento ha sido discutido en los últimos tiempos, pero también es verdad que su posición es la más difícil de ocupar en un equipo como el Barcelona que apuesta por la presión tras pérdida y suele verse en inferioridad ante las contras rivales.
Pese a que Valverde empieza a dudar que Busquets sea pieza indiscutible, lo cierto es que las estadísticas avalan al de Sabadell, sin el que el Barça no sabe ganar. En los últimos cinco partidos que el mediocentro no ha jugado, el Barça no ha sido capaz de llevarse la victoria (2 derrotas y 3 empates), siendo el último precedente el del pasado viernes en San Mamés, donde De Jong ocupó su posición y se le vio bastante desasistido.
La primera idea de Valverde es la de utilizar al holandés como pivote, pero sus características también se adaptan a la posición de interior y ello podría provocar que Busquets acabase recuperando la jerarquía perdida, volviendo a ser uno de los hombres con más minutos sobre sus espaldas.
Un duro momento para un jugador que tocó la gloria desde su llegada al primer equipo, pero ahora por primera vez ve amenazada seriamente su posición tanto por De Jong en el Barça como por Rodri en la Selección.
Pero no será fácil desbancarle, ya que sus compañeros siguen evidenciando una dependencia de su liderazgo. Sin el 5, la temporada pasada el Barça perdió en Vigo, igualó en Huesca y empató en el Camp Nou frente al Valencia. A estos precedentes hay que sumarle el del pasado viernes, lo que deja a las claras que Busquets sigue siendo un jugador imprescindible para cosechar éxitos.
