La Liga
Ever Banega vuelve a situarse en el centro del debate en Nervión. El mediocentro argentino, que no continuará en Newell’s Old Boys, ha sido ofrecido al Sevilla y su posible regreso al Sánchez-Pizjuán ya genera división entre ilusión deportiva y cautela económica.
El futbolista, que dejó una huella imborrable en sus anteriores etapas como sevillista, estaría dispuesto a regresar para ayudar a reconstruir un proyecto que atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La clave, sin embargo, no está solo en el deseo del jugador.
Ever Banega y el contexto actual del Sevilla
El Sevilla vive una etapa de transición profunda. Deportiva e institucionalmente, el club necesita estabilidad, liderazgo y fútbol. En ese contexto, Ever Banega aparece como una figura capaz de ordenar el juego, bajar pulsaciones y aportar experiencia en un vestuario joven y sometido a presión constante.
Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, el argentino sigue siendo un perfil escaso en la plantilla: mediocentro con criterio, personalidad y capacidad para asumir responsabilidades en momentos críticos. Su conocimiento del club y de LaLiga es otro factor que juega a su favor.
No obstante, el paso del tiempo es innegable. A sus 36 años, el retorno del argentino exige una gestión muy precisa de su rol y de sus minutos para evitar convertir una apuesta ilusionante en un riesgo deportivo.
Matías Almeyda, clave en la operación
La figura de Matías Almeyda es determinante en este escenario. El técnico argentino considera que Ever Banega puede ser un pilar fundamental para su idea de juego y un aliado dentro del vestuario para transmitir conceptos y exigencia competitiva.
Almeyda busca futbolistas que entiendan el juego, pero también el contexto emocional del club. En ese sentido, el ex capitán sevillista encaja a la perfección como líder silencioso y extensión del entrenador sobre el césped.
Además, la relación entre ambos y el respeto mutuo facilitarían una integración inmediata, algo clave en un Sevilla que no puede permitirse fichajes que necesiten largos periodos de adaptación.
El gran obstáculo: la economía
El principal freno al regreso de Ever Banega no es deportivo, sino financiero. El Sevilla debe ajustar de forma drástica su masa salarial antes de plantearse cualquier incorporación, incluso una de perfil veterano.
Para hacer viable la operación, el club estudia salidas importantes. Nombres como Marcao o Nianzou aparecen en la rampa de salida para liberar salarios elevados. En el caso de Juanlu, la situación es distinta: su venta podría generar ingresos cercanos a los 12 millones de euros.
Estas decisiones no son menores. Desprenderse de activos jóvenes o de contratos recientes implica asumir errores de planificación pasados, pero también abrir espacio para un movimiento que el cuerpo técnico considera estratégico.

Riesgo calculado o nostalgia peligrosa
El debate interno en el Sevilla es claro. ¿Debe el club mirar al pasado para encontrar soluciones al presente? Ever Banega representa fútbol, carácter y memoria colectiva, pero también simboliza una etapa que ya quedó atrás.
La dirección deportiva valora que su regreso no sería una apuesta a largo plazo, sino una solución puntual para estabilizar el equipo y facilitar la transición hacia un modelo más sostenible. En ese sentido, la operación solo se contempla si se encaja dentro de un plan más amplio, sin comprometer el futuro ni repetir errores de otras temporadas.
Decisión inminente
Las próximas semanas serán decisivas. Ever Banega espera, Matías Almeyda empuja y el Sevilla calcula. El margen de maniobra es reducido y cada movimiento tendrá consecuencias deportivas y económicas.
El Sevilla busca cuadrar sus cuentas ya sea aliviando la masa salarial de la plantilla en enero o directamente ofreciendo una venta que pueda suponer un ingreso interesante, de esta manera podrían hacer efectiva la vuelta de Banega.
