La Liga
"No te equivoques, no, no. No te equivoques", son las palabras de Mateu Lahoz, desafiando con la mirada a Luis Suárez tras enseñarle amarilla. El árbitro, que sabe que el 9 azulgrana está caliente tras no pitarle a su favor una acción y después de amonestarle, en lugar de intentar apaciguar las aguas y esperar que se calme, le busca, se dirige a él y le desafía cara a cara, esperando con seguridad cualquier detalle para sacarle una segunda tarjeta y expulsarle. El uruguayo no entró al trapo y se fue, dejando una imagen donde Lahoz, una vez más, quiso ser protagonista.
'Bailar pegados'. Luis Suárez y Mateu Lahoz.#ElPartidazoDeMovistar pic.twitter.com/Ilzi8aWdHJ
— #Vamos de Movistar+ (@vamos) October 6, 2019
Venía con ganas de liarla, Mateu, fiel a su estilo, e hizo el ridículo mayor al expulsar a Araujo en una jugada donde las imágenes demuestran que no fue roja clara, y eso provocó el enfado de un Dembélé al que le perdió la boca y su frase "Muy malo" logró que Lahoz dejara al Barça con 9 en menos de un minuto. La grada ni podía creerse lo que acababa de pasar. En un partido totalmente decidido, Lahoz buscaba la chispa que incendiara el momento para su minuto de gloria, para aparecer en todas las tertulias deportivas y seguir teniendo opciones de regresar otro día a El Hormiguero, u otro programa de radio o televisión.
Los árbitros están para calmar fuegos, no para avivarlos. No son pocos los colegiados que aseguran que es bueno apartarse de la escena y darle tiempo al futbolista para que se calme, dándole simplemente un aviso para que lo haga. El encararse con el jugador y ponerse chulo, no ayuda a que una persona que anda con las pulsaciones a más de 120 se calme. Esa actitud de Mateu deja mucho que desear y lo peor de todo es que no es la primera vez que lo hace. En partidos importantes, siempre tiene algún detalle para la galería donde sus maneras le pierden. Ser juez sobre el terreno de juego hace que el poder que tiene, se le escape de las manos.
Esa manera ridícula que tiene de actuar en ciertas ocasiones, buscando y encarándose con los futbolistas, no puede tolerarse. En el fútbol, queremos ver espectáculo pero con la pelota en los pies, no ver un partido destrozado por culpa de un árbitro con afán de demostrar quién manda y ser él el protagonista. Nos salvó el Barça-Sevilla que su show llegó al final del encuentro y no en el minuto 7, algo que habría condicionado el partido. A Mateu habría que decirle que no, que quien no debe equivocarse es él, que los protagonistas deben ser los 22 jugadores, no el árbitro.
