La Liga
El Valencia CF recupera la normalidad, al margen de incidentes aislados como el de Joao Cancelo con la grada de Mestalla. Los jugadores se han liberado de la presión sufrida en los meses anteriores, encadenan victorias y no están afectados por situaciones extradeportivas.
Salvador González ‘Voro’ ha liderado este cambio desde el banquillo. Apagó el incendio creado con la marcha de Cesare Prandelli y ha devuelto la normalidad al Valencia. Ha permitido al club realizar una transición calmada de cara a la próxima temporada.
Voro no ha exigido fichajes para eludir su responsabilidad, ni ha realizado declaraciones altisonantes, ni ha promovido su imagen gratuitamente. Simplemente, ha sido el único entrenador que ha conectado con la plantilla del Valencia en los dos últimos años. Una tarea simple y tremendamente difícil al mismo tiempo.
Gary Neville, Pako Ayestarán y Cesare Prandelli han demostrado que entrenar al actual Valencia no es fácil. Al margen de la experiencia de cada uno, su idioma y su currículum, el banquillo del equipo che es peculiar. El Valencia 2017-18 necesita mejores jugadores en el campo, pero no un gran nombre en su banquillo. Voro, que llegó como interino, es el entrenador idóneo para este equipo. Entiende al club y a la plantilla. El Valencia no debe buscar un problema que ahora no tiene.
