OPINIÓN: El fútbol se arrodilla por el racismo

La muerte de George Floyd ha provocado reacciones en la calle y en el fútbol

OPINIÓN: El fútbol se arrodilla por el racismo. Foto: El periódico.com OPINIÓN: El fútbol se arrodilla por el racismo. Foto: El periódico.com

El racismo, en mayor o menor grado, sigue presente en la sociedad y, por ende, en el mundo del fútbol. LaLiga, la Serie A o la Liga NOS han sido las últimas competiciones que este mismo año han visto como, lamentablemente, se producían actos racistas dentro de sus estadios.

Este fin de semana la Bundesliga ha querido rendir homenaje a George Floyd y a la comunidad negra que se encuentra en una lucha que en pleno siglo XXI debería ser inexistente. Por ejemplo, el Bayern de Múnich aprovechó su encuentro frente al Leverkusen para portar un brazalete en el que aparece la frase: “Black Lives Matter”. De otro lado, los jugadores del Borussia Dortmund y el Hertha de Berlín se arrodillaron juntos para protestar.

Hay casos que saltan al panorama mediático y resultan ser la gota que colma el vaso que lleva a la ciudadanía a protestar por unos derechos que se deberían presuponer sin necesidad de pancartas y arrodillamientos en un estadio de fútbol. En cambio, ese vaso se ha ido llenando poco a poco con pequeñas acciones que se dan, por ejemplo, en canchas a las que no damos la importancia que merecen.

En LaLiga, el pasado 25 de enero, se vivió uno de estos acontecimientos a los que hacemos referencia en un Espanyol-Athletic. Iñaki Williams recibió insultos cuando fue sustituido. A pesar de que el ariete de 25 años de origen ghanés, nacido en Bilbao y criado en Pamplona, alertó a su capitán, Iker Muniain, que avisó a su vez al colegiado, Sánchez Martínez, nunca se reflejó en el acta dichos insultos. Esto se da porque, según añaden desde el Comité Técnico de Árbitros, el colegiado solo puede anotar lo que ha escuchado o visto de forma directa.

El caso de la liga portuguesa fue un paso más allá. Ocurrió en el Vitoria de Guimaraes-Oporto y en el minuto 69 el delantero del FC Porto, Moussa Marega, de 28 años, tomó la decisión de marcharse del terreno de juego. Lo realmente sorprendente fue la reacción de sus compañeros que lejos de condenar lo que se estaba dando, se dedicaron a convencer, por todos los medios al ariete para que permaneciera en el partido.

Y si alguna competición se lleva la palma en cuanto a casos de racismo, esa es la italiana. La Serie A es la liga en la que se producen más casos y en la que menos respuesta hay en contra del racismo. Uno de los casos es el de Moise Kean cuando militaba en la Juventus que llegó a encararse en la celebración de un gol a aficionados del Cagliari por sus insultos que estaba recibiendo.

Otro de los casos más repetitivos es el de Mario Balotelli. El último fue el pasado 5 de enero en un encuentro que lo enfrentaba a la Lazio. El jugador mostró en sus redes sociales su rechazo y descontento por los hechos que se produjeron. El encuentro llegó a interrumpirse durante unos minutos.

Curiosamente, en España solo se ha llegado a detener encuentros por motivo racista, nunca se ha suspendido un encuentro por estos desagradables cánticos. Fue en El Molinón en el año 2016 la última vez que detuvo un encuentro y también era Williams el protagonista.

Mejorar, avanzar y crecer es cosa de todos y de cualquier ámbito de la sociedad. El racismo está presente en nuestra vida cotidiana y combatirlo es una tarea que debe hacerse día tras día, empezando por el mundo del fútbol que tanta masa social mueve. Quién sabe si algún día, empezando desde abajo y siendo tajantes, hablar de este asunto sea algo anacrónico.

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