La Liga
La situación de Isaac Romero en el Sevilla ha entrado en un punto de no retorno. El delantero canterano, que arrancó la temporada con la expectativa de consolidarse definitivamente como titular, ha terminado por perder el crédito tanto de la afición como del propio club.
Sus números, su rendimiento y, sobre todo, la sensación constante de falta de eficacia han llevado a la entidad de Nervión a tomar una decisión drástica. El Sevilla ya no cuenta con él como pieza de futuro y le ha abierto la puerta de salida de manera clara.
De revelación a problema sin solución
Isaac Romero fue una de las grandes sorpresas del segundo tramo de la temporada 23/24. Su irrupción aportó frescura, movilidad y una agresividad ofensiva que ilusionó a la grada del Ramón Sánchez-Pizjuán. Durante varios meses, el delantero parecía haber encontrado su sitio y se ganó la confianza del entorno con actuaciones prometedoras.
Sin embargo, esa versión quedó muy atrás. En la presente campaña, el atacante de 25 años ha disputado más de 800 minutos en LaLiga y apenas ha conseguido anotar tres goles. Más allá de las cifras, lo que ha terminado de desesperar a la afición han sido sus continuos fallos de cara a portería, acciones claras desperdiciadas y una falta de contundencia impropia de un delantero titular.
La paciencia del sevillismo se ha agotado. Cada oportunidad fallida ha pesado más que la anterior, hasta convertir a Isaac Romero en uno de los futbolistas más señalados del equipo. El ambiente en el estadio se volvió hostil y el propio jugador comenzó a mostrar síntomas de ansiedad y falta de confianza.
El Sevilla asume el error y abre la puerta de salida
En los despachos del Sevilla ya no hay debate. El club considera que el ciclo de Isaac Romero está agotado y que prolongar la situación solo perjudicaría a todas las partes. La decisión está tomada: el delantero no entra en los planes deportivos a medio plazo y su salida se ve como la mejor solución.
Lo más llamativo del caso es el precio. El Sevilla estaría dispuesto a cerrar su venta por unos cinco millones de euros, una cifra muy baja si se compara con el valor de mercado que alcanzó el jugador en el verano de 2024, cuando llegó a estar tasado en 18 millones. La caída de su cotización ha sido tan rápida como pronunciada.

Desde la dirección deportiva se asume que se trata de un error de planificación y de valoración. Se confió en exceso en un delantero que no ha sabido dar continuidad a su mejor versión, y ahora el objetivo es minimizar daños económicos y liberar espacio en la plantilla para reforzar la punta de ataque.
Un futuro lejos de Nervión y una oportunidad para empezar de cero
A sus 25 años, Isaac Romero todavía tiene margen para reconducir su carrera. Fuera del foco mediático del Sevilla y en un contexto menos exigente, el delantero podría recuperar sensaciones y confianza. En el club son conscientes de que el problema no es solo futbolístico, sino también mental.
Varios equipos de perfil medio han preguntado por su situación, conscientes de que se trata de una oportunidad de mercado a bajo coste. Su edad, su físico y el recuerdo de su buen rendimiento pasado siguen siendo argumentos atractivos para clubes que buscan un delantero con margen de revalorización.
Para el Sevilla, la operación supondría cerrar una etapa que comenzó con ilusión y ha terminado en frustración. La entidad necesita goles, certezas y delanteros fiables para evitar otro curso de sufrimiento, y Isaac Romero ya no encaja en ese plan.
El desenlace parece inevitable. El canterano saldrá de Nervión en los próximos meses por una cifra muy inferior a la que se llegó a imaginar, en uno de los ejemplos más claros de cómo el fútbol puede cambiar radicalmente en apenas una temporada. Para Isaac Romero, será una oportunidad de empezar de nuevo; para el Sevilla, una lección costosa que invita a la autocrítica.
