Premier League
Arsène Wenger debería dimitir como técnico del Arsenal FC. La debacle ante el Liverpool FC (4-0) pone en evidencia los problemas del alsaciano para revertir la situación.
Decía el preparador francés en la rueda de prensa posterior al partido que “Si el problema soy yo, pues lamento serlo”. Es cierto que sólo se han disputado tres jornadas, pero las sensaciones que arrastran los gunners desde hace varias temporadas es de declive. La afición pide a gritos su marcha del club, y sin embargo, los dirigentes están encantados con él y lo renuevan año tras año. En Inglaterra hasta bromean con que Wenger pueda acabar echándolos a ellos.
La situación en el Emirates Stadium es crítica. Los fichajes de jugadores se suceden, pero no encuentra la fórmula. Y mientras tanto, el Arsenal estará por primera vez fuera de la Champions League en veinte años. Con el amargo recuerdo del sonrojante 10-2 global que le endosó el Bayern de Múnich en octavos.
El equipo necesitaba desde hace tres campañas un delantero de primer nivel, y este verano ha llegado Alexandre Lacazette. Incorporación extraordinaria y que le asegurará muchos goles, pero una vez más, tarde. Las carencias en defensa son claras y el técnico decide traspasar a su mejor central, Skhodran Mustafi – que está cerca de marcharse al Inter de Milán – y quedarse con el joven Rob Holding. Y, por si fuera poco, Alexis Sánchez, Mesut Özil y Alex Oxlade-Chamberlain terminan contrato el próximo año y deben ser traspasados en la recta final de mercado.
No se trata de jugadores o de sistemas. El problema viene de raíz y en lugar de ponerle remedio, el Arsenal sigue alimentándolo. El problema eres tú, Wenger.
