La RFEF sigue haciendo un paripé

Opinión.- El próximo lunes hay convocada una reunión para decidir qué pasará con el fútbol no profesional

La RFEF sigue haciendo un paripé. Foto: Valencia Plaza La RFEF sigue haciendo un paripé. Foto: Valencia Plaza

La situación que está provocando el Covid-19 en el mundo del fútbol es algo sin precedentes. Por ello, es comprensible que cualquier organismo pueda verse desbordado ante tal panorama. En cambio, también es momento de pedir explicaciones, especialmente, ante las cosas que no tienen ni pies, ni cabeza.

El próximo lunes, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha convocado una reunión con los Presidentes de las Federaciones Autonómicas para informar sobre la situación y de los factores a tener en cuenta, para “determinar cómo y cuándo podrán iniciarse las competiciones oficiales no profesionales”.

Previsiblemente, la solución sobre la que más se están construyendo las hipótesis es la de que no se reanude las competiciones no profesionales hasta, como mínimo, el mes de enero. Sorprende que se sea tan tajante con este asunto. Y es que, si esta medida es considerada la más adecuada como prevención ante el contagio, se escapa de la mente qué hacen las plazas de toros con público o cómo puede haber conciertos que bien podrían considerarse multitudinarios por el momento que atravesamos.

Es decir, el fútbol no profesional no mueve una gran afluencia y en la mayoría de los casos los propios abonados no llegarían a ser ni la mitad de aquellos que acuden a un concierto. Además, con una buena organización por parte de los clubes se podría organizar el espacio disponible en los estadios para adaptarlos a la capacidad de aforo que se permitiese. Entonces, ¿cuál es el motivo por el que se tiene tanta reticencia al inicio de las categorías profesionales?

La eterna pescadilla que se muerde la cola. Unas categorías que no generan los ingresos suficientes como para ser consideradas importantes. Unas divisiones que dan dolores de cabeza y ‘a nadie importan’. Unos niveles que están hundiendo y de los desaparecerán gran parte de equipos ante la falta de ayudas. En definitiva, lo de siempre. Pero cuando alguien se presenta como el salvador del fútbol modesto, como es el caso de Luis Rubiales, las explicaciones ante los errores deben ser mayores.

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