El salto de calidad que necesita dar Fabián Ruiz

El volante español todavía no está al nivel de nombres como Toni Kroos y Kevin de Bruyne.

El salto de calidad que necesita Fabián Ruiz | FOTO: NÁPOLES El salto de calidad que necesita Fabián Ruiz | FOTO: NÁPOLES

Pese a no jugar en uno de los mejores equipos de la elite europea y no tener una gran noche en la UEFA Champions League o en una competición internacional, Fabián Ruiz se ha consolidado como uno de los mejores mediocampistas del mundo y en uno de los principales objetivos de los equipos más importantes del continente como, por ejemplo, el FC Barcelona y el Real Madrid que, según diferentes informaciones publicadas en los medios más importantes, están peleando por hacerse con los servicios del joven futbolista que brilló en el Real Betis Balompié en los comienzos de carrera y antes de irse al Nápoles.

El español, de 23 años de edad, es un mediocampista de un perfil especial y diferente debido a que, pese a no ser el principal interprete de los diferentes roles que puede ocupar un mediocampista, puede ejecutar cualquier función que le den y que tiene cualidades para ser determinante en cada uno de ellos. Fabián Ruiz es un jugador que destaca por su capacidad de pasar la pelota, por su conducción para romper líneas, por su potencia física, por su verticalidad, pegada de larga distancia y habilidad para aparecer en diferentes zonas del terreno de juego, es decir, es completo y puede ser determinante en las diferentes fases del juego. Puede participar en el inicio de la jugada, en la base, como box to box, como mediapunta y hasta como un interior por banda con libertad para interiorizar.

Pero, más allá de dichas cualidades, Fabián Ruiz necesita dar un salto de calidad a nivel individual para estar al nivel de nombres como Toni Kroos, Frenkie de Jong y Kevin de Bruyne quienes se han destacado por su dominio de la zona de volantes en la época reciente y es que, en el balompié actual, un mediocampista necesita hacerse dueño de su equipo en las diferentes fases y convertirse en ese desahogo para poder darle sentido a la jugada en los momentos que el juego lo exige. En este sentido, el español tiene que encontrar esa madurez futbolística, más por comprensión de los diferentes momentos del juego que por edad, y dar el salto de calidad individual (consolidarse en una de las facetas del juego) para poder convertirse en el mediocampista elite que el mundo espera.

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