Premier League
Raheem Sterling es el nombre del momento en el Manchester City. El futbolista está decidiendo los partidos del equipo de Pep Guardiola.
Sin hacer mucho ruido, y sin demasiado brillo. Pero los datos están ahí, y el extremo de origen jamaicano ha salvado cuatro puntos en las últimas dos jornadas con sus dos goles. Ambos a la épica, en los minutos finales.
No fue titular ni ante el Brighton ni ante el Everton. Sin embargo, entró en los últimos diez minutos ante los toffees y rescató un empate para los sky blues, que perdían en el Ettihad merced a un tanto en la primera parte de Wayne Rooney. Aprovechó un rechace en el punto de penalti y enganchó una volea espectacular para fusilar a Jordan Pickford y poner la igualada en el minuto 83.
En cambio, sí que entró de inicio ante el Bournemouth y todo hay que decirlo, fue el peor de su equipo durante todo el partido. Estuvo muy espeso y desacertado en todas sus acciones. Sabedor de que necesita confianza, Guardiola decidió dejarlo los noventa minutos y la apuesta le salió bien: Sterling anotó el gol del triunfo en el minuto 97.
Una vez más tuvo que ser en un final agónico, en la última jugada del partido. El jamaicano tiró una pared con De Bruyne, y abrió a la izquierda para la subida de Benjamin Mendy. El lateral centró al punto de penalti para que Raheem Sterling resolviera en el área pequeña, con un disparo que sorprendió a Asmir Begovic tras tocar un defensor.
Locura desenfrenada, y expulsión por doble amarilla tras celebrar el gol con la afición citizen. Algo tenía que fallar en el gran día de Heemio.
