La Liga
En el Real Madrid siempre hay espacio para la reinvención. Así lo entiende Xabi Alonso, que ha encontrado una salida inesperada a un caso que parecía destinado a acabar en separación. Desde que llegó a Chamartín, el técnico vasco ha pedido un mediocentro, al final lo ha construido él mismo.
Hablamos de David Alaba, el defensor austríaco que, tras varias lesiones y con un rol secundario en la zaga, estaba prácticamente condenado al ostracismo. Sin embargo, el técnico vasco ha decidido darle un giro a su carrera: transformarlo en el mediocentro que tanto necesitaba el equipo blanco.
David Alaba, el mediocentro que Xabi Alonso necesita
A sus 33 años, el ex del Bayern parecía más cerca de abandonar Chamartín que de volver a tener protagonismo. El overbooking defensivo con nombres como Militao, Rüdiger, Nacho, Huijsen o incluso el joven Asencio le cerraba las puertas en su posición natural. Pero en vez de resignarse a verlo en el banquillo, Alonso apostó por su versatilidad. Y lo hizo en pretemporada, donde el austriaco fue alineado como pivote, encargándose de la creación de juego desde la base.
Lo que comenzó como un simple experimento se ha convertido en un plan real. La falta de un fichaje específico para dar descanso a Tchouaméni abría una brecha en el centro del campo. Kroos y Modric ya no están para cargar con tanto desgaste, mientras que Camavinga y Valverde se desempeñan mejor en funciones de ida y vuelta. Ahí aparece la opción Alaba: un jugador con gran salida de balón, capacidad táctica y jerarquía en partidos de alta exigencia.
No es la primera vez que el austriaco cambia de rol. En el Bayern de Múnich ya fue utilizado como lateral izquierdo y en ocasiones incluso como interior, siempre aportando dinamismo y criterio en la circulación. Su técnica depurada, visión de campo y golpeo preciso lo convierten en un candidato ideal para asumir el rol de pivote en determinados encuentros. Alonso, que conoce bien la importancia de esa demarcación tras haber sido uno de los mejores mediocentros de su época, ha decidido reconstruir a Alaba y otorgarle una segunda vida futbolística.

El plan es claro: que el Real Madrid gane un recurso extra en la sala de máquinas sin necesidad de acudir al mercado. No se trata de desplazar a Tchouaméni, sino de disponer de una alternativa de calidad en un calendario cargado de partidos y con lesiones siempre al acecho. Lo que parecía una despedida gris se está transformando en una oportunidad para que el futbolista cierre su etapa en el club con un papel relevante.
El propio vestuario lo ha recibido con buena predisposición. Sus compañeros valoran su liderazgo y experiencia, además de la disposición con la que está afrontando este nuevo desafío. La apuesta de Alonso no solo es táctica, también es psicológica: recuperar la motivación de un veterano que parecía estar de más.
Alaba tiene contrato hasta el próximo 30 de junio, y salvo sorpresa, serán sus últimos meses vestido de blanco. Pero lejos de apagarse, su rol en el equipo puede crecer en este curso. De central olvidado a pivote defensivo, de descarte a pieza útil. Xabi Alonso está escribiendo una historia de reinvención que puede ser clave para un Madrid que necesita equilibrio en el medio.
El Bernabéu espera ahora comprobar si esta nueva versión de David Alaba logra asentarse en los partidos oficiales. De hacerlo, la apuesta del técnico vasco no solo será vista como un movimiento estratégico, sino como una genialidad que permitió rescatar a un jugador destinado al olvido y convertirlo en el engranaje inesperado de la maquinaria merengue.
